1 de 3

NUESTRA MANERA DE HACER LAS COSAS.

No hacemos cerveza para todos. La hacemos para quienes valoran el origen, el tiempo y las cosas bien hechas.

ANTES DE LA PRIMERA BOTELLA.

Todo comenzó cuando mi papá decidió aprender a hacer cerveza.

Antes de AST hubo una empresa de plásticos, un cambio de vida y muchas ganas de empezar de nuevo.

Los primeros fermentadores llegaron a la casa de mi abuela. Ahí comenzaron las pruebas, los errores y las primeras cervezas.

Con el tiempo, lo que empezó como una curiosidad terminó convirtiéndose en un proyecto familiar que hoy seguimos construyendo juntos.

Y aunque han pasado los años, hay algo que no ha cambiado: seguimos creyendo que una buena cerveza merece tiempo, dedicación y orgullo por el lugar donde nace.